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El Centro por la Justicia y Derechos Humanos en la Costa Atlántica de Nicaragua (CEJUDHCAN)

El Centro por la Justicia y Derechos Humanos en la Costa Atlántica de Nicaragua (CEJUDHCAN)  orientados  en la promoción y defensa de los Derechos Humanos tanto Individuales como Colectivos con enfoque en los Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de la Costa Atlántica de Nicaragua realiza acciones que favorezca la equidad de género, la inclusión y participación efectiva de las mujeres y los jóvenes en la defensa de sus Derechos Humanos y Territoriales  de modo que tengan mayor toma de decisión a nivel local, regional, nacional e internacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ante situaciones de exclusión social histórica y violación de Derechos de las mujeres, jóvenes y pueblos Indígenas y Afrodescendientes CEJUDHCAN pretende lograr cambios visibles y efectivos en la vida de estos sectores más vulnerables en cuanto al ejercicio pleno de sus Derechos Humanos frente a lo que implementa las siguientes acciones:

Mediante el Proyecto “Fortalecimiento de la Gobernanza Indígena y Territorial Territorio Wangki Maya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

el cual es ejecutado, en el Territorio Wangki Maya, Municipio de Waspam Rio Coco, Financiado por  IBIS Nicaragua ha desarrollado un proceso de fortalecimiento de capacidades de las mujeres indígenas en temas de Derechos Humanos Colectivos con énfasis en los Derechos económicos de las mujeres con el fin de reducir el alto índice de violencia intrafamiliar y económica que viven,  las mujeres indígenas en dicho Territorio.

 

 

 Para poder tener libertad... No debe haber violencia

 

 

 

 

 

 

 

Considerando también  la situación social de las mujeres sometidas bajo un dominio de subordinación ,exclusión , trata de personas, escasa participación, embarazos en menores y sobre todo la situación de extrema pobreza, donde se padece hambre endémica, embarazos sucesivos, falta de atención médica oportuna, violencia física y psicológica, por mencionar algunos de sus múltiples problemas cotidianos. Todo esto deriva tambien de la falta de reconocimiento y respeto de los Derechos Humanos individuales y colectivos de estos grupos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por lo que, el Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua mediante el Proyecto antes mencionado entregó a las mujeres implementos agrícolas (herramientas) y productos de siembra (Musáceas, tubérculos y semillas de hortalizas)  asimismo asistencia técnica para el establecimiento de huertos caseros. Por lo que inició con el establecimiento de 90 huertos caseros, sin embargo, ahora hay más de 100 huertos familiares en siete comunidades del Territorio Wangki Maya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con estas acciones CEJUDHCAN ha logrado que las mujeres beneficiarias y su familia consuman alimentos más nutritivos, mejorando su dieta alimentaria con mayor variedad, además cuenten con productos que pueden ser vendidos dentro y fuera de su comunidad de modo que las mujeres puedan obtener ingresos económicos y de esta forma contribuir a la independencia económica  y  autosuficiencia social, de las mujeres indígenas  lo que a su vez ayude a la reducción de violencia intrafamiliar que las mujeres sufren por dependencia económica y falta de conocimiento y reconocimiento  sobre sus derechos humanos tanto individuales como colectivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Actividades con las mujeres beneficiarias de los huertos familiares.

.CEJUDHCAN realiza capacitación con 50 mujeres indígenas que cuentan con establecimientos de huertos mixtos en las comunidades de Bilwaskarma, Saklin y Tuskru Sirpi del Territorio Wangki Maya.

 

Esta capacitación consistió en conocer y reconocer los cambios que han tenido cada una de las mujeres indígenas en su vida personal y familiar.

 

 

 

 

En reiteradas ocasiones prevaleció el hecho de que las mujeres mencionaran, el involucramiento de todos los miembros de la familia en cuanto al cuido de los huertos es decir que enfatizaron que los beneficios han sido percibidos por todos los miembros de la familia y que la responsabilidad ha sido compartida lo que ha facilitado el trabajo.

Asimismo hicieron hincapié en que ahora consumen tanto ellas como sus hijas e hijos una mayor variedad de alimentos por ende podemos asumir que la nutrición ha mejorado.

Cabe destacar que la identificación de dichos cambios fueron expresados por las propias mujeres a partir de sus propias experiencias y en un orden cronológico desde que se les brindo las herramientas y las semillas para la implementacion de sus huertos hasta  los cambios positivos que viven en la actualidad.

A continuaciones algunas de las experiencias de las mujeres expresadas por ellas mismas a partir del diario vivir.

 

Sedy Pitanel  (Comunidad de Saklin)

Nunca antes tuve oportunidad de trabajar con huertos en mi casa solo trabaja en fincas largas, yo estoy feliz con mi huerto lo cuido como si fuese un adorno todos los días dedico un tiempo exclusivo para el huerto y la producción que obtengo de mi huerto, ha cambiado mi forma de vida, mi alimentación es más nutritiva y tengo conocimientos de como tener mi huerto activo.

 

Victoria Dinkin

Si vemos la experiencia con otras mujeres de otros territorios ellas trabajan y todo lo que producen los venden, en cambio nosotras no solo vendemos y obtenemos ingresos económicos sino que además realizamos trueques, cambiamos nuestros productos de los huertos por ejemplo, yo cambio tomates por arroz, así otras mujeres que no tienen huertos pueden beneficiarse y si yo no tengo algo puedo obtenerlo mediante este tipo de trueques de alimentos o productos. Si veo el pasado y veo mi presente con este proyecto en mi vida tengo cambios muy positivos.

 

Sandra Tucker

Con las facilitaciones en temas de violencia intrafamiliar en lo personal me ha ayudado mucho porque ahora no permito que me griten, me humillen o quieran maltratarme, ahora conozco muchas cosas que antes desconocía y que CEJUDHCAN me ha ido enseñando. 

Estas acciones contribuirán a reducir los altos índices de violencia familiar y económica que viven las mujeres  indígenas del territorio de Wangki Maya a causa de dependencia económica puesto que obtienen sus propios ingresos y son autosuficientes económica y socialmente.

 

Paralelamente a estas acciones se ha trabajado con cada una de las mujeres en temas de producción y mantenimiento de sus huertos, garantizándole previamente implementos agrícolas (Herramientas para la construcción de sus huertos) cepas de musáceas raíces y tubérculos y semillas de hortalizas.

 

Asimismo  se le brinda capacitaciones a estas mujeres, en temas de equidad e igualdad de género, violencia intrafamiliar, Ley 779 entre otros temas para superar las brechas de género tan marcadas que viven las mujeres en este Territorio.

 

 

Historias de vida las mujeres Indigenas

 

                                                                                   Aspectos generales

 

El presente artículo tiene como objetivo mostrar los cambios positivos en la vida de las mujeres indígenas beneficiarias del huerto comunitario, pero contadas a partir de ellas mismas como una experiencia de vida, concretamente en esta historia de vida, la señora Victoria Dinking Poveda, nos relata su diario vivir.

 

Como ha sido posible el empoderamiento económico de las mujeres particularmente desde su vivencia cotidiana, lo que hace, con el dinero de los productos vendidos, el detalle de los ingresos económicos obtenidos y los cambios positivos que percibe en su vida y en la de su familia, involucramiento de toda la familia en los procesos de limpieza, siembro y cosecha del huerto, ha permitido crear nuevas modalidades de trabajo colectivo en la familia y reduce un poco la carga domestica de la mujer en su hogar.

 

De qué forma cubre algunas necesidades básicas propias y de su familia, es una historia breve y precisa compartida por esta mujer emprendedora.

Mi nombre es Victoria Dinking Poveda, nací y crecí en la comunidad de Bilwaskarma, Territorio Wangki Maya Municipio de Waspam Rio Coco, tengo 51 años de edad, soy madre de cinco hijos.

 

Soy beneficiaria de los huertos comunitarios y luego de todo este proceso formativo que recibí de CEJUDHCAN ahora ocupo el cargo de representante territorial de las mujeres indígenas del Territorio y soy coordinadora de las mujeres de la comunidad de Bilwaskarma.

 

Entre las acciones que realizo actualmente con las mujeres beneficiarias de los huertos comunitarios es de coordinar, dar seguimiento y mantener una comunicación constante con las mujeres y las autoridades comunales sobre el avance de los huertos dentro en comunidad.

Cambios significativos en mi vida, mi experiencia.

 

“Desde 2013 CEJUDHCAN nos ha ayudado muchísimo a las mujeres del territorio de Wangki Maya a través del apoyo financiero de IBIS Nicaragua, antes de este proyecto enfrentábamos muchas dificultades ya que la única alternativa de siembra y cosecha de productos que conocíamos era ir a sembrar a tierras hondureñas lo que requería varias horas de camino y frecuentemente inseguro, en cambio ahora desde que contamos con el huerto comunitario sembramos en parcelas cercanos a nuestras casas.

 

Con ello tenemos mayor seguridad en todos los sentidos, aquí atravesamos situaciones de pobreza, muchas veces mis nietas me dicen no tengo lápiz, ni cuaderno para escribir y…  ¿saben que hago?

 

Pues les digo vayan a cortar las chiltomas y vamos al mercado local de Waspam y los vendemos, esto ocurrió la semana pasada, les comparto que luego de vender esos productos obtuvimos 200 córdobas con ello compre los cuadernos y lápices para que mis nietas puedan ir a clases con sus útiles escolares.

Mis nietas y mis hijas me apoyan a cuidar, limpiar y regar mi huerto y por ello merecen también gozar de los beneficios.

Mi vida ha cambiado mucho porque CEJUDHCAN con el apoyo de IBIS Nicaragua nos prepara para ejercer nuestros derechos desde distintos enfoques, nuestros derechos humanos y económicos, ya que imagínense nos dan materiales completos para el adecuado mantenimiento de nuestros huertos, nos brinda recursos humanos técnicos agrónomos pero también nos imparten talleres de capacitación acerca de temáticas relacionadas con equidad género.

 

 

Por otro lado es importante la sostenibilidad ya que nosotras mismas las beneficiarias de los huertos familiares tenemos cepas, que les vendemos a las otras mujeres beneficiarias del proyecto, en esta ocasión con la venta de cepas de musáceas de plátanos y bananos gane en un día 1200 córdobas y anteriormente hace dos meses gane 1500 córdobas.

 

Pero aparte de las cepas, también he obtenido ingresos de mis productos cosechados he vendido por ejemplo solo de plátano 500 córdobas, luego de banano 550. De quequisque 800, malanga 250, yuca 2000, sandia 2400, pipián 2200, tomates 500, ayote, 1350, zanahoria 1500, chiltoma 2800 y de cebolla 150, el único producto del cual no obtuve ingresos económicas es el melón.

 

Las mujeres nos sentimos felices porque obtenemos dinero propio, aquí también vendo chiltomas,  hace poco gane 150 córdobas y todo esto nos ayuda mucho en los gastos y estoy muy agradecida porque también nos enseñan sobre cómo administrar el dinero y el precio de los productos, me siento muy contenta porque consumimos una variedad de alimentos pero también los vendemos e incluso yo me siento que soy rica, antes tenía que preocuparme por los gastos y no tenía muchas opciones, en cambio ahora está mi dinero está en mi patio, en mi predio a la par de mi casa.

 

Logros

 

Tengo mi propio huerto familiar, ustedes pueden observar que lo tengo limpio y tengo sembrando todo lo que me ha proporcionado CEJUDHCAN e IBIS pero sobre todo mis hijas e incluso mis pequeñas nietas me ayudan todas cooperamos en el trabajo y también gozamos de los beneficios.

 

Desafíos

Ella nos comenta: Que se termine los maltratos de parte de los hpmbres hacia las mujeres no es tarea fácil, pero dejar de ser dependiente económicamente y conocer nuestros derechos es un gran paso, eso les digo a las demás mujeres, soy líder y es mi trabajo tratar de ayudar a las   mujeres si estan sufriendo maltratos, espero que este tipo de proyectos siga apoyando a las mujeres que carecen de recursos y viven extrema pobreza y marcada violencia.

 

Continuar con la sostenibilidad de nuestros huertos, yo espero seguir vendiendo mis productos de los huertos y las cepas de musáceas y tubérculos.

 

 

 

Historias de vida de mujer indígena a través del fortalecimiento de conocimiento y reconocimiento de sus derechos individuales y colectivos.

 

 

 

 

 

     

      Mirna Coleman Macdonal

 

 

 

 

 

 

 

Para compartirte un poco de mi historia, nací el 28 de marzo de 1959, en la comunidad de Bilwaskarma Territorio Indígena Wangki Maya, Municipio de Waspam Rio Coco, tengo 56 años, crecí en un ambiente familiar unido, con mis padres y mis hermanos, recuerdo que mi mama y papa se querían y respetaban mucho.

Mi papa era descendiente de los Rama Creole, él fue un hombre muy paciente y tolerante, recuerdo que mi mama tenía un carácter fuerte pero ambos se apoyaban.

 

A mis once años yo estaba en sexto grado de educación primaria y a esa edad perdí a mi padre fue un fuerte golpe emocional para todos, a partir de allí todo se complicó se me dificultaba estudiar ya que mi madre había quedado sola y debía asumir todas las responsabilidades solas y nosotros debíamos apoyarla a pesar de nuestra corta edad.

En esos tiempos mi madre lucho mucho y mediante múltiples esfuerzos pude estudiar hasta tercer año de secundaria y pues luego en mí adolescencia ya tenía un hijo como madre soltera todo fue más difícil.

Luego me fui a la ciudad de Bilwi a estudiar enfermería y me case con un hombre del cual quede embarazada pero con el sufrí mucha violencia, me insultaba, humillaba y me golpeaba mucho luego en los ochentas producto de la guerra nos trasladamos a hermana república de Honduras.

Luego cuando ceso el fuego y se hicieron acuerdos de paz volví a Nicaragua y después de la guerra todo fue aún más difícil yo era madre de cinco hijos pero aun así producto de tantos maltratos decidí separarme de mi marido y durante 20 años estoy sola.

 

En una comunidad es muy difícil ser madre soltera no solo por las dificultades económicas sino también por los señalamientos y pues en esta etapa de mi vida CEJUDHCAN viendo la situación en la que me encuentro decidió apoyarme con un huerto comunitario y recuerdo que muchas personas en su mayoría los hombres decían y murmuraban, pero si ella no tiene marido no va poder mantener ni podrá salir adelante con ese huerto… sin embargo yo agradezco a CEJUDHCAN y a IBIS por tomarme en cuenta, por darme una oportunidad porque a pesar de que decían que yo era una mujer mayor y sin apoyo de un hombre, hoy en día, ustedes pueden ir a observar mi huerto, está limpio y tengo muchos productos.

 

Incluso ahora realizo intercambios, a veces no tengo nada que comer y corto chiltoma luego los intercambio por arroz con mis vecinas, de este modo las que no tienen productos de los huertos pueden consumir algunos productos de mi huerto y a la vez yo puedo obtener alimentos para consumo de mis hijos e hijas.

También en la cosecha de pipianes, intercambie muchos productos a cambio de jabón y sal además de otros productos que no son muy accesibles por su alto costo económico.

La verdad es que los beneficios han sido muchos y en un corto tiempo ya que hace poco me beneficiaron con este huerto pero a pesar de ello he podido consumir muchos productos y venderlos he vendido sandias y obtenido 145 córdobas, de la venta de tomates 580, de ayotes 560, de chiltomas 640 y cebolla 80, córdobas.

 

Me siento muy bien porque mi familia me ayuda mucho desde el inicio ya que mi mama falleció hace tres meses y durante ese periodo mi hija, mi yerno y nietos cuidaron muy bien de mi huerto, lo tienen limpio y regamos agua, lo cuidamos en contra de las plagas.

Seguimos las recomendaciones de los técnicos agrónomos de CEJUDHCAN y me siento muy satisfecha porque muchos de los que decían, la Mirna no va a poder, hoy en día observan mi huerto y me felicitan mucho porque mi huerto está muy bonito me dicen.

 

Agradezco profundamente a CEJUDHCAN y me comprometo a seguir cuidando de mi huerto porque me genera muchos beneficios tanto alimenticios como económicos.

 

Mi historia: Sedy Pitanel, 63 años de la comunidad de Saklin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este proceso les hablare de una segunda etapa en la que IBIS y CEJUDHCAN llega a nuestras comunidades a poyarnos a las mujeres indígenas miskita, con capacitaciones sobre derechos de las mujeres y violencia en todas sus manifestaciones, ya hemos recibido tres talleres y en lo personal veo que las mujeres aprendemos algo nuevo en cada taller y a como nos dijeron en este último taller hay que aplicar y practicar lo aprendido.

Nosotras sufrimos violencia pero cuando estamos juntas somos fuertes y podemos defendernos una a la otra, yo no puedo decir ese no es mi problema, por el contrario debemos apoyarnos y ayudarla a salir de la violencia.

 

Antes yo estaba mal sinceramente tenía que ir a tres horas de camino donde tenía mis plantaciones  para traer plátanos o malangas a mi edad todo es más difícil pero en cambio ahora, a unos pasos en mi predio voy y corto los bananos o plátanos e incluso aquí los vendo a precios muy buenos equivalentes al precio del mercado, ahora también consumo alimentos que muchas veces no podía comprar porque su precio es elevado y hay otras necesidades que cubrir, me refiero a las Chiltomas, en mi predio cerca de mi casa tengo muchas plátanos, bananos, malangas, yucas y Quequisque actualmente tengo Chiltomas que vendo en mi casa y obtengo un ingreso rápido y fácilmente.

 

Vendo mis productos en pequeñas cantidades por ejemplo 20 córdobas de plátano, a veces 3 libras de tomates, 30 córdobas, yucas a 100 córdobas en cantidad de dinero pensarían que es poco pero para nosotros eso representa un gran apoyo, en estas comunidades donde la obtención de recursos es tan difícil, sobre todo para las mujeres indígenas de la tercera edad.

 

El trabajo lo hacemos en conjunto mis nietos me ayudan a regar con agua, mis hijos me ayudan con el cerco, yo limpio las hierbas que crecen y de este modo de la cosecha de productos consumimos todos.

Y otro cosa muy importante que aprendimos es que aunque no volvamos a tener un apoyo de ustedes considero que las mayoría de las mujeres que somos beneficiarias del huerto comunitarios tenemos una manera seguir trabajando, en especial tengo guardado algunas semillas de sandía, pipián, ayote y tomates.  

 

Para compartir con ustedes un poco de mi historia te puedo decir tres momentos importantes de mi vida primeramente mi etapa inicial en la vida, mi niñez fue similar a la de muchas otras niñas indígenas en este contexto donde hay muchas carencias y dificultades de acceso a servicios básicos, específicamente a la educación y atención de salud de calidad pero como pueblos indígenas con saberes propios hemos ido resolviendo, tradicionalmente en el Rio Coco hemos sembrado frijoles y arroz además plátanos y en ocasiones bananos pero la situación de pobreza aumento con la guerra de los ochentas todo cambio para mal pero poco a poco hemos tratado de adaptarnos e ir mejorando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia de vida de una mujer joven Indígena

 

Una joven madre que no logro alcanzar sus sueños de acceder a una educación superior, pero hoy nos comparte parte de su historia y como con la ayuda de IBIS y CEJUDHCAN ha podido alcanzar un logro significativo: El empoderamiento económico como parte de los derechos humanos de las mujeres.

 

Cada historia es similar pero a la vez difiere una de la otra en algunos sueños, anhelos, proyecciones de vida, pero de algo estamos seguros, este proyecto tiene un impacto en la vida de las mujeres, cada una de ellas tienen mayores conocimientos de sus derechos, el simple hecho de adquirir conocimientos nuevos sobre el valor y los derechos que tienen como mujer y que lo expresen nos indica que se han apropiado del mensaje que les hemos transmitido.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero también mi mama me decía que seguramente si me manda lejos yo me iba a embarazar y pues siento que también por eso no tuve la oportunidad de seguir estudiando.

Luego me case tuve mis hijos y pues todo fue más complicado y me conforme con formar un hogar posteriormente hay una etapa de mi vida que considero muy importante y es la siguiente:

CEJUDHCAN con apoyo de IBIS nos brindó una nueva esperanza, una nueva oportunidad, nos dieron herramientas y cepas para que tengamos un huerto familiar, luego mi esposo me ayudo a construir la cerca, yo limpie el terreno y juntos sembramos todo.

 

El cambio más importante para mí es que las mujeres no solo somos amas de casa si no que ahora tenemos un negocio, la verdad es que el trabajo de los huertos es algo nuevo para nosotras ya que nosotras estamos acostumbrados a ir a sembrar lejos a una o dos horas de camino donde tenemos siembras de arroz y frijoles.

En cambio ahora en el patio tengo plátanos grandes, mi huerto esta bello, limpio y bien cuidado, todo lo que está en mi patio, en mi huerto  siento que es dinero sembrado.

 

Además este proyecto nos reúne a mujeres de distintas comunidades y es agradable compartir lo que vivimos pero sobre todo aprender cuales son esos derechos humanos que tenemos como mujeres, en estas comunidades, estudiar la secundaria es difícil y peor la universidad.

Pero CEJUDHCAN nos dan clases, así siento yo, todo lo que dicen yo lo escribo, cuando dicen hay taller me pongo contenta.

Me siento muy feliz y veo también como las otras mujeres, se emocionan cuando nos avisan que habrá un taller, en cada taller aprenderemos algo nuevo ya hemos recibido tres talleres y en cada taller aprendemos más y más, el hecho de darnos un huerto

darnos las cepas, los materiales, ayuda de los técnicos es muy importante.

 

Otros proyectos vienen dan un taller y se van pero CEJUDHCAN está siempre, los técnicos nos dicen cómo cuidar mejor los huertos pero nosotras también sabemos bastante, en que tiempo sembrar para que crezcan grandes y las cosechas sean buenas.

Pero nosotras sembramos y cuidamos los huertos con la ayuda de toda la familia y aunque el proyecto termine tendremos siempre nuestro huerto y lo cuidamos mucho porque ya obtuvimos dinero de allí pero también comemos mejor que antes.

 Mis hijos me dicen mama, voy a regar el huerto, eso me da gusto porque ellos son pequeños pero saben que debemos de cuidar nuestro huerto para que sigamos consumiendo alimentos variados, solo de plátano gane hace poco 360 córdobas, de ayote 600 córdobas, de tomates 500 córdobas, de pipián 280 córdobas, en nuestras comunidades esas cantidades de dinero nos ayuda a resolver muchos problemas.

 

Lo más importante es que lo administro yo, es mío ese dinero, eso me hace muy feliz, mi esposo me ayuda con las cercas a arreglarlo pero él sabe que el dinero es mío, así yo puedo comprar cosas que necesito para mí y para mis hijos, necesitábamos grapas y clavos y hoy ya nos entregaron eso, este tipo de apoyo para las mujeres es muy importante.

Agradezco mucho a IBIS y a CEJUDHCAN por su ayuda y por mejorar nuestras vidas.

 

                                                                                      

 

Madre, abuela, esposa y líder comunal, Lucinda Francisco originaria de la comunidad de Tuskru Sirpi.

 

Soy casada y tengo cuatro hijos varones, actualmente vivo una vida sin violencia gracias a Dios mi marido es un hombre con el que procuro tener una comunicación constante pero en el caso de mis hijos varones, la situación es diferente ya que en ocasiones ellos tienen una actitud machista y pretenden comportarse de forma violenta con  sus esposas pero siempre intervengo  tanto como madre así también como líder comunal ya que con firmeza les digo que no permitiré actitudes como estas pero considero que el proceso de formación que nos ha brindado CEJUDHCAN influye mucho, en que como madres tengamos esos conocimientos generales para hablar del tema de violencia con mayor claridad  y facilidad, es decir que por ejemplo ahora conozco todos los tipos de violencia y el significado de violencia con mas detalle

 

Uno de mis hijos está más concientizado y con los otros sigo trabajando mucho ya que ellos no crecieron en un ambiente violento pero de pronto tienen actitudes y comportamientos intolerantes.

Es muy importante que los talleres se realicen en distintas comunidades y con las mujeres de las tres comunidades juntas, ya que esto permite el intercambio de experiencias no solo en temas de nuestras realidades cotidianas en el seno familiar sino también nuestras experiencias con el trabajo de los huertos, cuando una mujer sufre violencia y calla pero en estos espacios ve la firmeza y el apoyo de otras mujeres esto contribuye a que ella también se vayan fortaleciendo y se sienta apoyadas.

 

La labor de CEJUDHCAN en nuestras comunidades es muy importante, siempre lo hemos dicho ya que nos apoya en que las mujeres conozcamos derechos pero que también los ejerzamos ya que nos brindan todas las herramientas para aplicarlos.

Nosotras las mujeres vivemos mucha violencia esa es la realidad pero con los talleres vemos que no solo las mujeres van cambiando sino también los hombres antes las mujeres no podíamos ir a los talleres, en cambio ahora hay mujeres wihtas, coordinadoras, hay mujeres síndicas por ejemplo yo soy sindica y velo por el adecuado uso de los ingresos que generan de los impuesto de los recursos naturales, las mujeres solo necesitamos una oportunidad para demostrar que somos capaces.

 

Antes cuando éramos jóvenes recuerdo años atrás en la comunidad no teníamos donde ir al sufrir violencia, no sabíamos que hacer, el único camino era soportar en el silencio del hogar e incluso era visto desde las mujeres y los hombres como algo normal, en cambio ahora conocemos donde debemos de ir cuales son las instituciones donde nos pueden atender como por ejemplo en la comunidad con el Wihta, las organizaciones de mujeres defensoras de los derechos de las mujeres, posteriormente a la comisaria de la mujer , sabemos que las mujeres y los lideres deben coordinarse y que como líderes comunales tenemos la obligación de intervenir si una mujer es violentada y brindarle acompañamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi vida ha mejorado mucho y también la de las otras mujeres en mi vida hay cambios muy importantes, básicamente de mi huerto he vendido plátanos e realizado intercambios, la alimentación de mi familia ha mejorado muchísimos, mis hijos y mis nietecitos están muy contentos.

 

He vendido 2 quintales de yuca y he obtenido 200 córdobas, así también he vendido zanahorias y he ganado 50 córdobas, de los ayotes 160 córdobas las sandias 200 córdobas, he vendido plátanos y he ganado 100 córdobas pero sobre todo he consumido muchos alimentos variados, esos productos aquí no lo consumíamos, imagínense si con dificultad teníamos arroz y frijol consumir frutas y verduras es para la gente con dinero pero en cambio ahora mis niños estaban felices porque a los frijoles les ponemos zanahorias aparte de ello si no tenía jabón intercambiaba una sandía por dos jabones.

 

Todos esos beneficios son cambios positivos en mi vida y en la de mi familia, gracias a IBIS y a CEJUDHCAN por ayudarnos, nosotras continuaremos cuidando de nuestros huertos porque recibimos muchos beneficios, además de que los conocimientos que adquirimos en los talleres los transmitiremos a nuestros hijos y nietos para que vivan sin pleito enojos y en respeto mutuo con su familia y la comunidad.

 

 

 

 

                                                                                      

 

Mi nombre es Lucinda Francisco soy de la comunidad de Tuskru Sirpi, tengo 63 años, soy sindica y líder de salud, desde pequeña he visto de cerca lo que es el maltrato hacia las mujeres dentro de la familia,  ya que mi padre era muy violento, tomaba mucho, nos maltrataba por eso me propuse que cuando, me casara no permitiría que ningún hombre me maltrate, ya que no quería volver a vivir lo que viví en mi niñez.

Mi nombre es Loyda Marina Lino Castillo, nací en la comunidad de Saklin Territorio indígena de Wangki Maya, Municipio de Waspam, Rio Coco, tengo 27 años, soy madre de cinco hijos, estoy casada con un hombre que me apoya mucho.

Durante mi infancia desde muy pequeña aprendí a lavar ropa, cocinar y cuidar a mis hermanos menores, mi mama se casó con mi padrastro cuando yo era pequeña y como él no era mi padre yo sentía que debía  trabajar bastante y apoyarlos mucho.

Ellos trabajaban mucho los dos iban a sembrar arroz y frijoles para darnos de comer, mi anhelo, mi sueño fue estudiar  ser una profesional, mis maestros me decían que yo era muy inteligente pero mis padres no pudieron darme estudios universitarios porque no teníamos suficiente dinero.

Noviembre 2015

Mujeres de la comunidad de Klar del Territorio Wangki Maya, beneficiarias continuas del huerto comunitario reciben bombas rociadoras, como un instrumento más que les garantice el crecimiento y la producción de las especies entregadas tales como plátanos, bananos, yucas, quequisque y malanga, asimismo se les entrego semillas de hortalizas ( tomate, chiltoma, sandilla, ayote, melón y zanahoria.

El 13 y 14 de oviembre del 2015, CEJUDHCAN realizo un foro con mujeres del Territorio Wangki Maya, con el fin de intercambiar experiencias de buenas prácticas sobre gestión y administración de negocios, valorando y apreciando el empoderamiento económico entre mujeres cooperativa de producción maderas artesanales de Bilwi y mujeres acopiadoras de pescado de la comunidad de krukira.